El Espejo

El Espejo

¿Alguna vez te has mirado al espejo de verdad, y te has visto?

No como algo rutinario para peinarte, afeitarte o maquillarte. No como algo fugaz a toda prisa a primera hora de la mañana, con los ojos aún pegados recién amanecidos.

¿Alguna vez has probado a mirarte en el espejo directamente a los ojos?

Tomándote un tiempo, deteniéndote en ti un par de minutos, en esa mirada que generalmente escondes. Busca esa mirada real, la tuya. Destapa los miedos, las inseguridades, las frustraciones. Lo que duele. Mírate. Préstate atención.

Porque el espejo eres tú. La persona que ves reflejada varias veces al día en diferentes espejos, eres tú. Siempre tú. Aunque ignores tu propia mirada. Aunque lo evites, el espejo sabe y conoce tus secretos. Porque eres tú mismo/a.

A veces es difícil. A veces la vida se hace cuesta arriba, hay momentos duros, y lo último que quieres es verte. Lo más fácil es huir, salir corriendo, y evitar eso que nos duele. El problema es que no se puede, porque el espejo te saluda todos los días varias veces. Te recuerda que está esperándote. Esperando a que te veas, te detengas, y te mires a los ojos, directamente. Para sacarlo todo.

Carrie Fisher dijo una vez “coge tu corazón roto y conviértelo en arte”. Borjaenelespejo no nace de un corazón roto, pero sí de uno con unas cuantas cicatrices. Nace de diferentes experiencias en la vida, unas buenas y otras malas, unas mejores y otras peores, como las tenemos todos y todas. Dicen que el tiempo todo lo cura, y que con el tiempo se aprende, pero no es cierto. El tiempo simplemente pasa, porque no es más que eso, tiempo. Lo que marca la diferencia es lo que tú decides hacer con ese tiempo, en lo que lo inviertes. En si te pones en marcha y decides cogerlo, aprovecharlo al máximo y aprender, cueste lo que cueste.

¿Borjaenelespejo es arte? Pues no lo sé. Pero sí sé que nace con la idea de reflejar quién soy, qué hago y a qué me dedico. Nace desde el cariño y la necesidad de contar. Un espacio vivo en constante evolución, como la vida cuando se lo permitimos.

Un sitio. Un espejo. Un reflejo al que estás más que invitado/a a asomarte.